Economía Circular

una forma de convivencia con el ecosistema

Marcela Barco Ventas

“Basura es todo aquel objeto por el cual su dueño no quiere asumir ninguna responsabilidad”.      
Paul Palmer -


La situación actual que vivimos en relación con nuestro planeta es de emergencia, las alarmas están encendidas, pero aún estamos a tiempo para responsabilizarnos de nuestras acciones y construir un presente que tenga futuro, parafraseando a Edelmira Altube. Si se citan cifras, la situación es espeluznante, solamente por decir una: anualmente los humanos producimos 10.000 millones de toneladas de residuos, una cifra bastante elevada, otros pronósticos indican que, por ejemplo, para el 2.050 habrá más plásticos que peces en el mar. 

Estos datos demuestran evidentemente, que el sistema productivo actual no es sostenible y que debe reformarse pues ha llegado a su límite. Nos referimos a un sistema económico lineal que debe ser reemplazado con urgencia por un sistema económico circular, el cual, es una gran alternativa que resulta muy llamativa por abolir acciones inadecuadas siendo reemplazadas por conductas inteligentes en la cadena de consumo desde el productor hasta el consumidor. Ya se ha citado aquí la palabra consumo y ésta, se ha escuchado acompañada en la actualidad frecuentemente, por la palabra consciente, pero ¿qué es el consumo consciente?

Antes de abordar el tema sobre las acciones más adecuadas que debería ejercer el consumidor, es justo entender que él es la última parte de la cadena de consumo, y es necesario mencionar lo que pasa antes de que un producto llegue a sus manos, de este modo podemos también pensar cuáles son las acciones más adecuadas que debería ejercer un productor para aportar a un sistema de economía circular. 

Aparecen más de los términos que escuchamos actualmente: obsolescencia programada, es diseñar máquinas que están destinadas a dejar de funcionar dentro de un tiempo determinado, cada vez más corto. El sistema de economía lineal demanda producir en cantidad para vender en cantidad, por lo que la calidad de un producto importa cada vez menos al productor, esto sin contar con la extracción de recursos que significa, para seguir produciendo vertiginosamente. Es una economía de Extracción – Producción – Uso – Desecho.

Otro tema son los empaques, muchos de ellos desde su fase de diseño, no están pensados para ser reciclados o reutilizados. Aquí, citamos las también mencionadas ‘erres’: Reducir, Reciclar, Reparar y Reutilizar. Aplicarlas puede salvar nuestros Recursos.

Las 4R son principios fundamentales de educación ambiental, son los hábitos que debemos tener en cuenta frente a los residuos.


Ahora sí, abordemos el tema de Consumo Consciente, este es un gran abanico de acciones que deben venir de parte del consumidor, entre ellas:

·       Conocer el origen y la cadena del producto, indagar al respecto.

·       Considerar si lo que va a comprar, realmente necesita comprarlo.

·       Apoyar el consumo local, ser parte activa en su comunidad.

·       Preferir productos eco-amigables, en su forma de producción y en sus empaques.

·       Ejercer los hábitos de las 4R.

Estas son tan solo algunas de las acciones que hacen parte de la transición hacia la economía circular que, de fondo, propone un cambio no solo sistémico sino también un cambio en el estilo de vida.

Desde Agrosolidaria, podemos mencionar como un logro en nuestras prácticas que llevamos ya 4 meses sin comprar bolsas de embalaje para los mercados, también hemos invitado a nuestros consumidores a devolver los envases vacíos, esto significa que generamos un ciclo ecológico.

En resumen y tomando de https://www.ellenmacarthurfoundation.org el concepto de Economía Circular:

“La transición hacia una economía circular no se limita a ajustes que reducen los impactos negativos de la economía lineal, sino que representa un cambio sistémico. Ella construye resiliencia a largo plazo, genera oportunidades económicas y de negocios, proporciona beneficios ambientales y sociales”.