La Papita

Recuperado la memoria Alimentaria

Nilson Morales Cubillos
Odoo • Imagen y texto

Recuperar nuestros alimentos es una de las primeras tareas que debemos emprender, ya que la variedad genética nos permite una mayor sustentabilidad ecológica y mejores posibilidades de seguridad y soberanía alimentaria.

La papa es un tubérculo Americano, que ha sido durante siglos base de la dieta andina principalmente desde Argentina hasta Venezuela, según la evidencia científica actual, se encuentran los vestigios mas antiguos de existencia en el año 8000 a.C. en el altiplano andino, aproximadamente en el sur del actual Perú. Durante siglos fue, junto al maíz, puntal clave en la alimentación de muchas comunidades Americanas.

Con la llegada de los Europeos a América, este tubérculo fue llevado y en pocos años se fue convirtiendo en parte de la dieta europea principalmente de las clases pobres y los militares, fue denominado patata para no ofender a los Papas católicos. 

A partir del Siglo XVII, coincidiendo con la devastadora Guerra de los 30 años que asoló Europa, la papa empieza a cultivarse masivamente en todo el continente para mitigar los efectos de la hambruna. Grandes ejércitos, como el de Napoleón, subsistieron y combatieron gracias al sustento que la papa aportaba.

En la actualidad existen mas de 5.000 variedades que aun se cultivan en los Andes Americanos y se han creado variedades de "Origen" en Europa y estados unidos.


BENEFICIOS DE LA PAPA

La papa, independientemente de la variedad, tiene propiedades beneficiosas para nuestra salud. Estas son algunas de las más importantes:

  • Rica en vitaminas y minerales esenciales

  • Rica en compuestos antioxidantes (flavonoides, carotenoides, ácidos fenólicos)

  • Rica en fibra dietética

  • Libre de colesterol, grasas y gluten

  • Fácil de digerir

  • Muy saciante

Según han informado diferentes estudios e investigaciones, estas propiedades hacen que el consumo de la patata exhiba un amplio conjunto de beneficios medicinales, que van desde la mejora de los procesos digestivos hasta la prevención del cáncer.


Ayuda a regular la presión arterial

Al parecer, las papas ayudan a bajar la presión arterial por varias razones. Para empezar, son una buena fuente de fibra dietética, nutriente que ha sido vinculado con una mayor reducción de los niveles de colesterol en sangre, un mejor funcionamiento de la insulina y un mejor equilibrio en los valores de presión. La papa también es una buena fuente de potasio. Todas las papas son ricas en potasio; no importa si son de la variedad amarilla, roja, blanca o criolla. Según han indicado numerosas fuentes oficiales, el potasio es un mineral que ayuda a controlar la presión arterial.

Protege y favorece el aspecto saludable de la piel

Gracias a su contenido de vitamina C, vitaminas del complejo B, potasio, magnesio, fósforo y zinc, la papa es un buen aliado para cuidar la piel. Específicamente, la papa cruda triturada o el jugo de papa son excelentes ingredientes para elaborar mascarillas caseras, ya que ayudan a curar granos, desvanecer manchas y arrugas, mejorar la textura y curar quemaduras, hematomas, esguinces, úlceras u otras lesiones. Por su parte, la aplicación de papa cruda cortada en rodajas finas sobre la piel es muy efectiva para reducir la hinchazón y disminuir ojeras.

Ayuda a proteger la salud ósea

La papa contiene varios nutrientes que son esenciales para la buena salud de nuestros huesos. Minerales como el hierro, el fósforo, el calcio, el magnesio y el zinc intervienen en la construcción de la estructura ósea y ayudan a mantener su resistencia. Específicamente, el hierro y el zinc son cruciales en la producción y maduración del colágeno.

Fortalece la actividad del sistema inmune

Otra de las propiedades medicinales más importantes de la papa es su capacidad para impulsar nuestra inmunidad. El principal responsable de este beneficio es la vitamina C, un nutriente esencial que ayuda a prevenir numerosas condicionas de salud, desde la gripe y el resfriado común, hasta el escorbuto (deficiencia de vitamina C). Una patata mediana aporta aproximadamente el 45% de la ingesta diaria recomendada de vitamina C.